«En los días de la destrucción» de Ratzinger, canción incluida en su álbum «Jóvenes promesas de la delincuencia»
“Jóvenes promesas de la delincuencia” es el 8º disco de estudio de Ratzinger una nueva embestida sin piedad contra el asfixiante sistema que nos gobierna, contra cualquier tipo de autoridad, con un sonido desaforado, crudo, directo y sin concesiones.
Fieles a su estilo ruidoso, agresivo, acelerado e irreverente, rehuyendo la elegancia y buscando el impacto total con esa mezcla de punk, hardcore y metal extremos que son sus señas de identidad, permanecen incorruptibles en sus principios ideológicos y se muestran dignos herederos del punk más radical y antisistema de los años 80 que en Euskadi protagonizaron grupos como Cicatriz, Eskorbuto o R.I.P.
La batería de Xabi y el bajo de Pinki galopan sin freno y sobre ellos cabalgan la crispada guitarra de Dann y la furiosa voz de Podri clamando justicia y venganza para azote de conformistas bien pensantes. El resultado es de una contundencia sonora abrumadora, una descarga de caos, furia, distorsión, ruido y honestidad que refleja perfectamente la filosofía de Ratzinger.
Son 10 canciones en las que la banda profundiza en su sonido más bronco y provocador, combinando actitud callejera con letras desgarradoras y derrochando energía, adrenalina y muchísima mala baba.
El disco abre con “Jóvenes promesas de la delincuencia”, grito generacional, retrato provocador de una juventud marginal, hijos de la precariedad, abocados a desafiar a la autoridad por necesidad y orgullo.
En “Red Warriors” rinden un homenaje al bravo grupo de skins antifascistas que a mediados de los ´80 se enfrentó a los nazis que intentaban hacerse dueños y señores de los suburbios de París.
Hay también una mirada retrospectiva al viejo Bilbo de mediados de los 80, a su decadencia industrial y urbana cuando ellos eran sólo unos jovenzuelos intentando sobrevivir en las 7 calles de la parte vieja: calles oscuras, noches imprevisibles, tascas humeantes escupiendo rock and roll, crisis industrial, paro, trapicheo, yonquis, controles y violencia policial tejiendo una atmósfera peligrosamente tensa.
Buen ejemplo de ello es “1986”, reforzada por las magníficas colaboraciones de Tomás (Zer-bizio?) y Rokan (MCD), protagonistas indiscutibles del punk de aquellos tiempos.
Algo similar ocurre con “Marea Baja”, que evoca la sucia ría de Bilbo, las barricadas, las papelinas y el sida asesino cobrando sus primeros tributos. Un riff de guitarra acústica aporta un tono nostálgico al inicio y al cierre de una de las canciones más amargas del disco.
Pero Ratzinger vive en el presente y también nos dedica impresionantes trallazos de crítica social demoledora, himnos a la rebelión y la desobediencia como “En el sistema” que cierra el álbum y en el que despotrican contra la justicia.
“En los días de la destrucción” reivindica la vuelta a lo instintivo, a lo salvaje y en la misma línea “Hasta que no quede nada” plantea la destrucción como etapa necesaria para poder aspirar a la libertad real.
“Es tan simple” es un grito urgente, lo que nos ocurre no es un error, es sólo consecuencia lógica de nuestra desidia y de la crisis del sistema. Es simple, sólo hay que querer verlo.
“Todo gira igual” es un mantra pesimista acerca del estancamiento y el desencanto, pese a las promesas, sin honestidad nada cambia realmente. Todo gira, sí, pero siempre igual.
El disco se completa con una versión fiel y si cabe más oscura y visceral de “Somos los chicos enfermos” del grupo “Obligaciones” con la colaboración de Pela el que fuera bajo y voz del grupo gasteiztarra que se disolvió el mismo año que Ratzinger comenzaba su andadura.
Destacables también las participaciones de el gran Kurrito VK, Litronita (Sucio Sistema) y Asier (Porco Bravo) a los coros, así como la portada de Lucia de Andrés.
Grabado, mezclado y masterizado por Oscar Streamline, el mismo técnico que sonoriza los directos de la banda. Ratzinger no son sólo cuatro músicos, es un equipo de 10 personas que trabajando de forma autogestionada se reparten tareas y beneficios a partes iguales con el objetivo de crear una experiencia única e impactante en cada concierto que ofrecen.
Quizá alguien piense ingenuamente que las actitudes que representa Ratzinger son extremistas, agresivas o apocalípticas, fuera de lugar en estos tiempos, y que mucho ha cambiado el mundo desde 2009, cuando lanzaron sus primeros ataques contra el sistema. Pero:
Cuando el país más poderoso de la Tierra está gobernado por un psicópata narcisista y macarra que actúa insolentemente dinamitando el derecho internacional como si el mundo fuera su negocio sin que nadie le pare los pies.
Cuando estamos en plena deriva autoritaria y de auge del fascismo frente a la pasividad de nuestros gobernantes, mientras el antifascismo es criminalizado por el Estado que reclama para sí el uso exclusivo de la violencia que emplea, al igual que la justicia impunemente contra nosotros.
Cuando nos han convertido en testigos mudos y cómplices de genocidios monstruosos y nos conducen a una escalada del gasto militar de imprevisibles consecuencias.
Cuando la corrupción se ha enquistado en un Parlamento convertido en lodazal de bulos, insultos y “y tú más”, aumentando la polarización con discursos manipuladores y sepultando la dialéctica y nuestros sueños.
Cuando el capitalismo tecnológico nos regala un acceso masivo a contenidos no necesariamente verificables generando desinformación, pero eso sí garantizando un entretenimiento baldío, inculto y desmovilizador a una sociedad hedonista, indolente e irresponsable que no soporta el aburrimiento mientras la “IA” y los algoritmos nos sustituyen en el trabajo y deciden por nosotros.
Cuando crece la desigualdad social. Cada vez habrá más ricos privilegiados y al mismo tiempo más pobres marginados porque, aunque el progreso tecnológico avance de forma vertiginosa, sus beneficios no se distribuirán nunca de manera equitativa.
Cuando vivimos tiempos de individualismo extremo, precariedad laboral sin lugar para la vida comunitaria con relaciones humanas cada vez más superficiales y carentes de empatía a través de pantallas que nos aíslan mientras el autoritarismo, la intolerancia y la indiferencia ante la injusticia arraigan entre nosotros.
Cuando los jóvenes parecen condenados a vivir peor que sus padres sin acceso a una vivienda digna, mientras sube exponencialmente el negocio de los sistemas de alarma.
Y además ahí están el caos ecológico y los modelos de consumo insostenibles que amenazan no solo los ecosistemas, sino también la salud, la seguridad y el futuro de las próximas generaciones.
Y seguro que me dejo muchas cosas, ¿Suena apocalíptico?, ¿Será por eso que no tengo ninguna prisa en que llegue el futuro?
Josu Zabala
“Jóvenes promesas de la delincuencia” Ratzingerren estudioko 8. diskoa errukirik gabeko eraso berri bat da, gobernatzen gaituen sistema itogarriaren aurkakoa, edozein autoritate motaren aurkakoa, soinu desaforatu, gordin, zuzen eta kontzesiorik gabea duena.
Beren estilo zaratatsu, oldarkor, bizkor eta lotsagabeari leial, dotoretasunari ihes eginez eta punk, hardcore eta metal muturrekoen nahasketa horrekin erabateko inpaktua bilatuz, beren identitate-ezaugarriak baitira, beren printzipio ideologikoetan ustelezinak izaten jarraitzen dute, eta Euskadin Cicatriz, Eskorbuto edo R.I.P. bezalako taldeek protagonizatu zuten 80ko hamarkadako punk erradikalenaren eta antisistemaren oinordeko duinak dira.
Xabiren bateria eta Pinkiren baxua galopan dabiltza, balaztarik gabe, eta haien gainean Dannen gitarra amorratua eta Podriren ahots amorratua doaz, justizia eta mendekua aldarrikatuz konformista ondo pentsatzaileen astintzeko. Emaitza soinu irmotasun izugarria da, kaos, amorru, distortsio, zarata eta zintzotasunaren deskarga, Ratzingerren filosofia ezin hobeto islatzen duena.
10 abestitan taldeak bere soinurik bortitzenean eta probokatzaileenean sakontzen du, kaleko jarrera letra urratzaileekin konbinatuz eta energia, adrenalina eta baba izugarri txarra xahutuz.
Diskoa “Jóvenes promesas de la delincuencia” diskoarekin hasten da, belaunaldien arteko garrasia, gazte marjinalen erretratu probokatzailea, prekarietatearen seme-alabak, premiagatik eta harrotasunagatik autoritateari desafio egitera behartuak.
“Red Warriors” en skin antifaxisten talde ausartari omenaldia egiten diote, 80ko hamarkadaren erdialdean nazien aurka egin baitzuen, Parisko aldirietako jaun eta jabe izan nahian.
Atzera begiratzea ere badago, 80ko hamarkadaren erdialdeko Bilbo zaharrari begira, industria- eta hiri-gainbeherari begira, haiek gaztetxo batzuk besterik ez zirenean, alde zaharreko 7 kaleetan biziraun nahian: kale ilunak, aurreikusi ezin diren gauak, taska ketsuak rock-and-rolla, industria-krisia, langabezia, trapitxeoa, yonkiak, kontrolak eta poliziaren indarkeria tirabirazko giroa ehunduz.
Horren adibide da “1986”, garai hartako punkaren protagonista eztabaidaezinak ziren Tomás (Zer-bizio?) eta Rokan (MCD) kolaborazio bikainek indartua.
Antzeko zerbait gertatzen da “Marea Behera” -rekin, Bilboko itsasadar zikina, barrikadak, paperinak eta lehen zergak kobratzen dituen HIES hiltzailea gogora ekartzen baititu. Gitarra akustikoko riff batek tonu nostalgikoa ematen dio diskoko abesti mingotsenetako baten hasierari eta itxierari.
Baina Ratzinger orainaldian bizi da, eta kritika sozial suntsitzailearen trallazo ikaragarriak ere eskaintzen dizkigu, matxinadari eta desobedientziari ereserkiak, albuma ixten duen eta justiziaren aurka despotrikatzen duten “sisteman” bezala.
“Suntsipenaren egunetan”, senera, basatira itzultzea aldarrikatzen du, eta ildo beretik “Ezer geratzen ez den arte”, suntsipena planteatzen du, benetako askatasuna lortu ahal izateko beharrezko etapa gisa.
“Hain da sinplea” premiazko oihua da, gertatzen zaiguna ez da akatsa, gure utzikeriaren eta sistemaren krisiaren ondorio logikoa baino ez da. Sinplea da, ikusi besterik ez da egin behar.
“Dena berdin biratzen da” mantra ezkorra da geldialdiaren eta desengainuaren inguruan, promesak promesa, zintzotasunik gabe ezer ez da benetan aldatzen. Dena bueltaka, bai, baina beti berdin.
Diskoa osatzeko, “Obligaciones” taldearen “Somos los chicos enfermos” lanaren bertsio leial eta are ilunago eta erraietakoago bat egin da, Pela izan zenaren laguntzarekin eta Ratzingerrek bere ibilbidea hasi zuen urte berean desegin zen talde gasteiztarraren ahotsarekin.
Aipagarriak dira, halaber, Kurrito VK handia, Litronita (Sucio Sistema) eta Asier (Porco Bravo) abesbatzak, baita Lucia de Andresen portada ere.
Grabatua, nahastua eta masterizatua Oscar Streamline, taldearen zuzenekoak jotzen dituen teknikari bera. Ratzinger ez da lau musikari bakarrik, 10 pertsonako taldea da, eta modu autogestionatuan lan eginez, zereginak eta onurak erdibana banatzen dituzte, eskaintzen duten kontzertu bakoitzean esperientzia bakar eta zirraragarri bat sortzeko.
Agian norbaitek inozoki pentsatuko du Ratzingerrek ordezkatzen dituen jarrerak muturrekoak, oldarkorrak edo apokaliptikoak direla, lekuz kanpokoak garai hauetan, eta mundua asko aldatu dela 2009tik, sistemaren aurkako lehen erasoak egin zituztenetik. Baina:
Lurreko herrialderik boteretsuena psikopata nartzisista eta makarra batek gobernatzen duenean. Psikopata horrek lotsagabeki jokatzen du nazioarteko zuzenbidea dinamitatuz, mundua bere negozioa balitz bezala, inork hankarik kendu gabe.
Gure agintarien pasibotasunaren aurrean faxismoaren erabateko deriba autoritarioan eta goraldian gaudenean, erabiltzen duen indarkeriaren erabilera esklusiboa beretzat eskatzen duen Estatuak antifaxismoa kriminalizatzen duen bitartean, gure aurkako justizia zigorrik gabe bezala.
Genozidio izugarrien lekuko mutu eta konplize bihurtu gaituztenean eta gastu militarraren igoera batera eramaten gaituztenean, ustekabeko ondorioekin.
Ustelkeria buloen, irainen eta “eta zuk gehiago” lodazal bihurtutako parlamentu batean enkistatu denean, diskurtso manipulatzaileekin polarizazioa areagotuz eta dialektika eta gure ametsak lurperatuz.
Kapitalismo teknologikoak nahitaez egiaztagarriak ez diren edukietarako sarbide masiboa oparitzen digunean, desinformazioa sortuz, baina horrek bai bermatzen du entretenimendu baldarra, landugabea eta desmobilizatzailea gizarte hedonista, nagia eta arduragabea, asperdura jasaten ez duena, “AA” k eta algoritmoek lanean ordezkatzen gaituzten eta gure ordez erabakitzen duten bitartean.
Desberdintasun soziala handitzen denean. Gero eta aberats pribilegiatu gehiago egongo dira, eta, aldi berean, baztertutako pobre gehiago; izan ere, aurrerapen teknologikoak azkar aurrera egin arren, haien irabaziak ez dira inoiz modu ekitatiboan banatuko.
Muturreko indibidualismoko garaiak bizi ditugunean, laneko prekarietatea, komunitate-bizitzarako tokirik ez duena, gero eta azalekoagoak eta enpatiarik gabeak diren giza harremanekin, isolatzen gaituzten pantailen bidez, autoritarismoa, intolerantzia eta injustiziaren aurreko axolagabekeria gure artean sustraitzen diren bitartean.
Gazteak beren gurasoak baino okerrago bizitzera kondenatuta daudenean etxebizitza duin bat izateko aukerarik gabe, alarma-sistemen negozioa esponentzialki igotzen den bitartean.
Eta, gainera, hor daude kaos ekologikoa eta kontsumo eredu jasanezinak, ekosistemak ez ezik, osasuna, segurtasuna eta hurrengo belaunaldien etorkizuna ere mehatxatzen dutenak.
Eta ziur gauza asko utziko ditudala, apokaliptikoa dirudi? Horregatik ez al dut inolako presarik etorkizuna iristeko?
Josu Zabala












